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Historia

La ocupación de la villa actual comienza con la conquista de esta zona por los reyes cristianos castellanos a los musulmanes en el siglo XI.

Los primeros pobladores de Valdeverdeja acudieron a la ribera del Tajo procedentes de Ávila, cuando el Tajo se hizo fronterizo entre el reino de Castilla con Alfonso VI y el Reino musulmán de Motawakkil , bajo el Señorío de la Puebla de los Enaciados. El nacimiento de la Puebla es un fenómeno de aclimatación humana, que se produce en las fronteras estabilizadas de la Reconquista. Sus habitantes llamados “enaciados”, vivían del trafico y el negocio fronterizo. Tanto Valdeverdeja como La Puebla de Enaciados pasaron, tras su conquista, a formar parte de la Comunidad de Villa y Tierra de Ávila.

Sus habitantes eran gentes cultas, bilingües del romance y de la algarabía, los Reyes de Castilla los utilizaron en embajadas de los Reinos de Taifas. Pero, desplomada la frontera del Tajo con la batalla de las Navas de Tolosa, en 1212, la Puebla, sin perder su hegemonía política, perdió su importancia real, y su elemento humano emigra a Puente del Arzobispo en las últimas décadas del siglo XIV.

En 1517, Fernando Colón, realiza por orden de la Corona, una relación de los pueblos de España, donde aparece “Valdeverdeja”. Felipe II en 1578 manda hacer una relación con todos los pueblos de España, en cuyo informe de cuarenta y cinco puntos, intenta recoger todos los datos relativos al pueblo.

Carlos II otorga en 1678 a Valdeverdeja el estatus de villa, segregándole de Puebla de Naciados . Con una población en torno a 1000 habitantes, alega como motivo “sus vecinos se hallan con la opresión a dicha Villa (La puebla), padeciendo las penalidades de los repartimientos que con la autoridad de su Villa le quiere cargar”.

En 1752 según el Catastro del Marque de la Ensenada, nuestro pueblo cuenta con una población de 1600 almas. La sociedad esta compuesta por un estamento eclesiástico con dos miembros del clero secular un cura párroco, 5 clérigos, y tres pertenecientes a ordenes menores. De clases liberales, dispone el pueblo de médico, dos sangradores, boticarios, maestros de primeras letras y dos escribanos. 

Aparece un total de 78 labradores, 248 jornaleros y en cuanto a artesanos: 6 carpinteros, 6 albañiles, 7 canteros, 8 olleros, 14 maestros zapateros, 8 maestros sastres, 12 tejedores, 4 herreros, 3 guarnicioneros, 1 herrador, albarderos, 7 venteros, varias carnicerías, 26 panaderos y tabernas. En total 391 trabajadores. También están relacionadas otras profesiones: se dedican al trato y al trajín 23 arrieros, 2 tratantes. Existen además 17 pobres de solemnidad y pone de manifiesto uno de los lastres de nuestro pueblo “los jornaleros si no trabajan o enferman se mantienen de la caridad”. La actividad industrial principal es la molinería.

En 1769 el censo del Conde de Aranda (Tomo I, pag 511) presenta 1818 habitantes. El censo de 1787, de Floridablanca (Tomo II), veinte años después, presenta un total de 2007 habitantes con ocupaciones: 97 artesanos, 107 labradores, 259 jornaleros y 89 criados (el médico, los sangradores, boticarios y maestros aparecen entre los artesanos).

A lo largo del siglo XIX destaca la elevadisima tasa de natalidad. Según Pascual Madoz (Tomo XV pag. 297), a mediados de siglo era de 70 por mil, cuando la media de España estaba en 40 por mil. Destaca de igual modo la elevada tasa de mortalidad, especialmente infantil 200 por mil a mediados de siglo. En 1833 pasa a pertenecer a Toledo  desmembrado de la provincia de Ávida y de su Comunidad de Villa y Tierra. 

La vida cotidiana de nuestro pueblo a principios del siglo XX es mas sosegada y pacífica que el convulso acontecer   político del país. De la dictadura de Primo de Rivera nuestro pueblo heredara uno de los edificio mas emblemáticos “las Escuelas”. La guerra civil, en nuestro pueblo al igual que en la sociedad española, produjo un cisma en la convivencia que se prolongó como herencia en forma de dictadura. Siete décadas y media después de haber finalizado continua marcada por una singular conflictividad en sus lecturas e interpretaciones.

El otro gran protagonista tras la guerra civil es, sin ningún genero de duda, "la emigración". A lo largo del siglo XIX y primeras décadas del siglo XX los verdejos participaron en las distintas olas migratoria hacia Argentina, América y Francia. Pero es a partir de 1950 cuado se produce la gran estampida. Nuestro pueblo pierde en dos décadas, entre 1950 y 1970, el 65% de la población, de 4.769 habitante pasa a tener 1673. Caída que aun no se ha detenido, el 2000 comienza con 786 el 16,5%  de la población de mediados del siglo.